viernes, 13 de septiembre de 2013
Amor
Siempre me pregunté si yo era un ser que podía amar. Por supuesto amo a mi familia y siento algo parecido por otras personas. Pero ¿Podría alguna vez yo, deprenderme de mi historia familiar y vivir sin miedo? No quisiera llamarlo trauma pero a veces lo siento así. Mi miedo es tener miedo. El miedo rige mi vida. Esta es la segunda entrada y creo que es la cuarta vez que digo algo como eso. ¿Por qué será? ¿Por inseguridad? Obviamente tengo miedo de caer. Tengo tanto miedo de tropezarme que a veces evito ese tipo se cosas- Yo necesito ganar. Necesito caminar adelante y arriba, y más arriba que el día anterior. No soporto las caídas, me destruyen y me aniquilan por dentro. Revuelven todo mi ser como un terremoto. Y así cómo soy conmigo soy con los demás. ¿Hasta dónde será mi culpa por exigente, y hasta dónde lo que exijo tendrá sentido? No tengo forma de saberlo. Estoy llena de culpas y a la vez reclamos; pero no sé cuál decir y cuál callar.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Pánico y negación.
Me encuentro viviendo en el mundo de hoy de dos maneras. La manera preciosa, en la que vivo mi vida y amo a mi familia, a mis amigos. En la que río y soy feliz, y salgo a la calle y disfruto de la calidez del viento ondeando mi cabello. La otra realidad, la real realidad, es una realidad horrible; en la que secuestran y matan personas por un poco de dinero, como si sus vidas no valieran más que un celular, un día de fiesta o unas zapatillas de marca.
Me encuentro sucumbida por esta dicotomía, vivo feliz, amo y abrazo, río y comparto, pero saludo con dolor y sufrimiento. Saludo como si fuera la última vez que nos viéramos. Mi adiós está siendo secuestrado por una ansiedad que nunca va a encontrar su calma. Por el miedo de perder a alguien.
Lo que encuentro más inquietante es que, en mi mente, no cuadran estos hechos. No puedo entender de ninguna manera como alguien secuestraría a otro igual. Es como secuestrar a tu hermano, a tu hijo o a tu papá. ¿No éramos libres? ¿Nunca lo fuimos, no? ¿Realmente es tan difícil en este mundo crecer trabajando y aspirando a ser mejor? Pero NO más rico; no mejor con más dinero. Sino mejor. Una mejor versión de uno.
En mi realidad soy una ola que se deja ir en la orilla, una y otra vez. A veces tengo la alegría de acariciar la arena; a veces choco con una dulce y letal roca.
Me encuentro sucumbida por esta dicotomía, vivo feliz, amo y abrazo, río y comparto, pero saludo con dolor y sufrimiento. Saludo como si fuera la última vez que nos viéramos. Mi adiós está siendo secuestrado por una ansiedad que nunca va a encontrar su calma. Por el miedo de perder a alguien.
Lo que encuentro más inquietante es que, en mi mente, no cuadran estos hechos. No puedo entender de ninguna manera como alguien secuestraría a otro igual. Es como secuestrar a tu hermano, a tu hijo o a tu papá. ¿No éramos libres? ¿Nunca lo fuimos, no? ¿Realmente es tan difícil en este mundo crecer trabajando y aspirando a ser mejor? Pero NO más rico; no mejor con más dinero. Sino mejor. Una mejor versión de uno.
En mi realidad soy una ola que se deja ir en la orilla, una y otra vez. A veces tengo la alegría de acariciar la arena; a veces choco con una dulce y letal roca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)